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Allen Ginsberg y uno de sus poemas más emblemáticos ‘Aullido’ se dan vida en este documental que corre a cargo de Rob Epstein y Jeffrey Friedman. Directores bastante conocidos por otros trabajos documentales previos, sobretodo el que se llevó a cabo alrededor de la figura de Harvey Milk; se inician con el primer largometraje sobre el poeta. Su siguiente proyecto estará basado en Linda Lovelace.
Uso la expresión ‘se dan vida’ porque pese a la dificultad de generar una película basada en dos secuencias clave, se consigue mediante animación, dibujos y una línea alternativa de rodaje crear un largometraje distendido. Las únicas secuencias de Allen, representado por James Franco; son el primer recital del poema por él y una entrevista que dio después. Este recital provocó su inserción, junto a sus amigos Jack Kerouac y Neal Cassady; en el movimiento beat en 1955 y a la vez le trajo a la palestra junto a su editor por la mala publicidad y controversia que acompañó Howl. Los que hayan leído a Allen saben que sus poemas están cargados de sexualidad, libertad emocional y una técnica libre que en su momento fueron catalogados como demasiado obscenos.
Con lo que para acompañar el casi absoluto monólogo de James Franco se acompañan las secuencias principales de escenas-esbozos del tribunal donde se juzgó la calidad ética de los poemas.
A parte de la línea narrativa de la propia caracterización de Allen Ginsberg, que aunque es sencilla está cargada de emotividad, hermosura y una fuerza lírica total; las imágenes que componen la segunda historia temporal son; sin embargo; nada más que un juicio de valor, valga la redundancia. Se hace evidente la posición de los guionistas y creadores del proyecto; tratando así la liberación del yo literario como efluvio artístico y como pureza sentimental por encima del todo.
Aún así nos encontramos ante una película documental, y también algo de ficción; que se aleja mucho del típico biopic que se esperaba. Tampoco es una descripción del movimiento beat, sino más bien una prueba fehaciente de como algunos textos han marcado un punto y aparte en nuevas generaciones, o igual un punto de inicio. Y en esta película se describe con mucha imaginación y un estilo muy propio.

[95/100]



Crítica: Howl

Capote

Aunque el director de esta película, Bennet Miller, no era nada conocido cuando realizó esta cinta, poco esperaba él que se pudiera armar tanto revuelo alrededor de su historia. Bennet y su público creían presentar una película independiente y de poca envergadura, a pesar del gran reparto que se sabía participaba de la misma. Así, ayudado por el actor Dan Futterman (es quien firmó el libreto Truman Capote) se montó un biopic sobre el autor del título de la película basado en el tiempo durante el cual preparó la novela “A sangre fría”. Y así, el argumento queda marcado en el sentimiento que produjo un terrible asesinato de toda una familia en un pequeño pueblo, así como el posterior juicio de los criminales; y la idea de Truman de escribir una gran novela de la noticia. Con todo, podemos ver a un Truman interactuando en sociedad y en pequeños retazos de su vida privada que nos ayudan a comprender un poco mejor su figura como persona, más que como escritor.

Tal y como he explicado muchas veces, porque son las obras que más me gustan; esta también es una película de personajes. El director, satisfactoriamente; coincide no tanto en profundizar la historia alrededor de una trama cautivadora sino en construir un abanico de personajes concisos, perturbadores y de una complejidad teatral extrema.

Pese a las anécdotas que han rodado siempre sobre lo encantador que era Truman y lo fácil que era para él encandilar a todo el mundo cuando hablaba con su retórica y su carisma; en esta película observamos su carácter más egoísta. Truman ejecuta un acercamiento feroz con uno de los criminales y aunque parece al principio que se preocupa por el chico, no es más que una manera de atrapar la realidad de la noticia para escribir el best-seller que ansiaba.

Y tanto hablar de Truman, debo hablar del actor que lo interpreta. Phillip Seymur Hoffman. Su caracterización y su interpretación son sublimes. No sólo sus palabras ni la forma de decirlas crean una imagen especial de la figura sino también sus silencios, sus gestos y sus miradas, que focalizan los puntos de inflexión de los giros más que cualquier línea de diálogo. Es importante nombrar a Catherine Keener (interpreta a Harper Lee, íntima amiga de Truman y autora de “Matar a un ruiseñor”) y Chris Cooper redondeando el elenco de la cinta.

Resumiendo, es una película IMPRESCINDIBLE. Todo el mundo debería verla y disfrutar de la asfixiante siniestralidad que envuelve la historia.

Diarios de motocicleta

En 2004, el realizador brasileño Walter Salles nos presentó una película sobre un joven Che Guevara anterior a la Revolución sudamericana. Basándose en las propias palabras del estudiante de medicina, Diarios del Che; se construye la imagen que llevó a Che en un viaje por la Sudamérica latina junto a su amigo Alberto Granado (Con el Che por Sudamérica), a bordo de una moto, una Norton. Lo que allí se encontrarán, cambiará sus vidas para siempre; países llenos de pobreza, injusticia y una terrible desigualdad social. Para bien o para mal se dibuja la línea en la que ambos compañeros de viaje descubren la realidad en la que se haya su tierra, muy diferente a la vida acomodada que tienen en su Argentina. Esto desencadenará el sentimiento que llevó al Che a dejar los estudios para dedicarse a luchar por los derechos de sus compatriotas y por una Sudamérica libre y sin fronteras.

Los actores principales son Gael García Bernal (Che) y Rodrigo de la Serna (Alberto Granado) y son simplemente maravillosos. Gael, con acento argentino; demuestra una interpretación perfecta, ajena al exceso en escena, con una construcción de personaje sublime, sutil y delicada. Rodrigo borda su papel otorgando un poder al plano de los personajes secundarios que tan bien nos hace.

El ritmo de la película es una maravilla, es una narración apolítica de un road-trip peculiar y muy tierno. La ausencia de posicionamiento así como las realidades mostradas son una prueba clara de la historia que corría aquellos años, y habla por sí misma. Aún así, se deja en el aire la idea sobre lo que está bien y lo que está mal y atemoriza un poco que la repetición pueda hacer caer el mensaje en la demagogia. Si nos quedamos con la parte positiva que se carga a través de las escenas, mucho mejor.

Mención especial recibe la fotografía y el montaje de la cinta. Con unos planos preciosos y unos paisajes totalmente cautivadores se crea una película que se podría visualizar sin sonido. Su belleza habla por si misma.

En su momento, triunfó en todos los festivales en los que se presentó, Cannes y Sundance. MUY RECOMENDABLE.


Gainsbourg (vida de un héroe)

Un biopic sobre Serge es algo que el mundo pedía a gritos. Personaje provocador, cantante de canciones que son voces populares, director, actor y seductor idolatrado. Serge Gainsbourg tuvo una vida personal tan loca como su carrera profesional. Es una historia de alcohol, drogas, tabaco, amoríos con estrellas del cine como Brigitte Bardot y Jane Birkin y una extraña y ambigua relación con su hija Charlotte.

El pastel estaba servido para ofrecer la película que el público esperaba. Pero no ha sido así, ya que Joann Sfar; autor de cómics como ‘La Mazmorra’; ha preferido acercarse a la estética de Gondry en La ciencia del sueño para narrar esta biografía en forma de cuento. Sfar ya dijo que le gustaba demasiado Serge como para ser fiel a los hechos; así nos presenta una película que es como una autobiografía explicada por otra persona, el propio Sfar; a su manera y lo que le interesa; y que juega a mezclar realidad y fantasía. Con muñecos que refuerzan la puesta en escena de la trama, como Gainsbarre; alter ego y conciencia de Serge, es un Gainsbourg narigudo que parece ayudar a Serge. Aunque no quede tan claro al final de la misma.

Así damos comienzo a una historia donde Serge vive con sus demonios y sus múltiples personalidades, máscaras; donde el resto de personajes parecen cohabitar con estos demonios e interactuar con ellos sorprendiendo mínimamente al público.

Aunque personalmente esperaba mucho más de este visionado, vale la pena dado el material que circula por nuestros cines últimamente. Es una película madura, con un problema de guión. Es un diálogo ligeramente flojo, que pretende ser Indie y simplemente es disperso. Amen de otro gran inconveniente. Sfar sólo ha plasmado los momentos más conocidos de Serge. No destaca ningún elemento sorpresivo que pueda hacer las delicias del espectador; todo lo que se ve es todo lo que es mundialmente famoso, comercial. Esto provoca un ritmo frenético en la misma ya que se intenta sacar una lista de puntos obligatorios que son lejanos en el tiempo; y sencillamente no hay tiempo suficiente para todo en lo que dura una película.

El punto fuerte de la película? La interpretación de Éric Elmosnino. PRODIGIOSA. Hay escenas donde parece que el propio Serge esté en escena. Sin saber si el parecido es real o fruto de una magnífica caracterización, es imposible encontrar un mejor actor para hacer del cantante. Reflejo del artista, Éric ofrece exactos amaneramientos que no recaen en la parodia; se mueve, actúa y piensa como Serge; y el resultado es la autenticidad que consigue la película. No sería nada sin la interpretación de Éric.

Control

Aunque tarde, pero a tiempo; Control llegó a España para mostrarnos los últimos años de Ian Curtis, controvertido cantante del grupo Joy Division. Anton Corbjin nos muestra como el cantante, muerto demasiado pronto con tan sólo 23 años, fue catapultado como muchos otros a ser un icono y un mito de la cultura.

De la mano de Sam Riley, un tipo que prácticamente no tenía a sus espaldas más de media docena de papeles; observamos una película que es un magnífico retrato del personaje, en todos los campos; en el físico con esa característica manera de moverse al son de la música o en la maravillosa recreación del tormento de su alma autodestructiva. Los actores, especialmente Samantha Morton; sostienen una película que es absolutamente fascinante a un nivel visual; arrebatadora y en un blanco y negro fotografiado con una ternura y una belleza sin igual que nos lleva hasta el interior desolado de Ian.

La historia es la biografía de Curtis desde sus años de instituto hasta la gira por Estados Unidos que tendría que haber consagrado el grupo Joy Division alrededor del mundo tal como pasaba en Europa. Más tarde conocidos como New Order, los integrantes del grupo junto con Ian, en esta trama; nos muestran la pasión por la música, las complicaciones del amor y la angustia y la insatisfacción, así como las consecuencias de las decisiones que las mentes depresivas llevan a cabo. Escenas que con toda la soberbia muestran sus relaciones con su esposa y con su amante y escenas que, de una manera inquietante, nos acercan a sus ataques de epilepsia que tanto mermaban a todo aquel que le rodeaba.

Corbjin, que había destacada como director de videoclips, consigue de una manera total evitar la ferviente adoración, idolatría que este personaje había desatado entre su público así como la que normalmente se busca en este tipo de clips. Se obtiene así un film totalmente absorbente, bastante pesimista, triste pero que ofrece una imagen real de lo que un icono es en su mundo real, bajo los escenarios.

A mi modo de ver, esta película es IMPRESCINDIBLE para los fans del grupo y para todos aquellos que se interesen por la música mínimamente.