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[Sitges 2011] The Caller

[Esta entrada fue escrita y publicada para Nido de cuervos]

Para todos aquellos que hayan visto Frequency, esta película no les va a ofrecer un gran argumento original. La trama es muy básica y aunque en ocasiones esto ayuda, en este caso no es así. Mary Kee, una víctima de violencia doméstica, se traslada a una casa viejísima de la isla de San Juan para huir de su ex marido. Allí hay un teléfono más viejo que el comer que empieza a sonar dando lugar a unas conversaciones poco convencionales con una señora llamada Rose. No hay que ser muy lince para darse cuenta de que Mary habla con un punto en el tiempo en el pasado, sobre 1979. Al principio, haciéndose amiga de nuestra vieja Rose la ayuda a lidiar con su abusivo (violento) marido y Rose acaba excediéndose. Como Mary siempre ha vivido en San Juan, Puerto Rico; las líneas de acción que Rose toma en el pasado modifican la estructura del presente de Mary.

Personalmente creo que hubiera funcionado mucho mejor como corto o telefilm. La trama es la que hay, no tiene más. ¿Cómo hace el director, Matthew Parkhill; para sostener esto 90 minutos? Pues repitiendo una y otra vez las mismas acciones. Llamadas y más llamadas que no aportan nada y un par de subtramas totalmente anodinas que no nos pueden dar más igual. Una es la del ex marido, Ed Quinn, que pasa por el film como si se hubiera dejado la cartera sobre la mesa. Ahora entra, ahora sale. Ahora hace de malo, ahora no me acuerdo ni de que este personaje existía. Y la segunda, es la típica relación amorosa con el profesor de la universidad, que cae rendido a los pies de Mary Kee. Éste es Stephen Moyer, que aunque está correcto en su interpretación tiene un aura de Bill que no se puede quitar de encima. Y unas raíces italianas que me gustaría que alguien me explicara…

Sobre Mary Kee, Rachelle Lefevre; muy sobria. Intentando salvar la película en cada llamada telefónica, dando grititos y aportando todo la energía que puede para sostener un ‘terror’ nulo. Lorna Rover, nuestra Rose; tiene una voz embriagadora y digna de una dosis de horror. Pero su papel tampoco ofrece mucha chicha, con lo que se agradece cada vez que habla pero se asocia a la ‘pesadez’ de la iteración de las llamadas.

¿Visión global de la cinta? Como premisa estaba bien, era prometedora. En cuanto a original, ya habíamos visto algo parecido en películas anteriores, aunque no aplicadas al género de terror en exclusividad. El problema reside en que el guión, Sergio Casci; no da mucho juego y el director tampoco se lo ha currado en exceso. Ha tenido una idea y ha desarrollado un largometraje entorno a ella; pero no ha pensado que la idea es diminuta y se necesitaba un poco de aderezo para condicionarla. Mucha llamada y poca acción. Muchas veces lo mismo para explicar nada… y un final, que no quiero desvelar; totalmente patillero.

Yo me pregunto, si yo fuera el protagonista; ¿qué haría yo en esta situación? ¿Haría esto? ¿Podría llegar a esta conclusión? Y con esto, intento decidir si los finales son contundentes, son consecuentes con la línea argumental. ESTE NO LO ES…

Lo mejor: Rachelle y Lorna, que se trabajan mucho el papel.

Lo peor: que nos sobran 60 minutos de película.

Crítica: Agnosia

Es una buena película que destaca en la mayoría de los campos y aún así, se queda algo corta. Creo que el problema es que la palabra para describirla que me viene a la mente es correcta. La producción es impresionante, se han gastado sus buenas pelas pero que bien invertidas. Escenarios ambientados en la Barcelona del siglo XIX que te transportan realmente a la época. Vestuario bien escogido y un grupo de actores que se mantienen en su sitio. Una fotografía muy bonita también pero no es suficiente.

Casting Agnosia

El mayor problema sería que los personajes no son creíbles. El trío que marca el ritmo de la historia son Eduardo Noriega, Bárbara Goenaga y Félix Gómez. Encauzan una trama de espionaje industrial y amor épico con el carácter social que el mismo título de la película nos trae pero no son reales, no son genuinos. La cinta empieza con un prólogo apasionado e intenso, muy bien traído. Es un gran comienzo pero termina volviéndose en un relato sobre una princesa encerrada en un castillo que no puede vivir la vida libre que desearía a causa de una enfermedad incurable (se cura con facilidad, en realidad). Y alrededor de ella van danzando una manada de actores que no terminan de hacerse verosímiles. Que se nota que están aguantando el tirando mientras actúan.

Eduardo Noriega en la rueda de prensa de Agnosia

Por si fuera poco, la moral de que hay que vivir pase lo que pase juega un doble papel si se apunta con la linterna a los antagonistas.

Triste que una película que apuntaba maneras termine con un final desastroso. Lento, soso y que te dan ganas de gritar de malo que es.

Otro punto negativo es dejar que la banda sonora corra a cargo del director,  Eugenio Mira, pues se convierte en un gran monstruo que se come la película literalmente.

Aún así, no todo es malo. A mi me gustó la historia aunque termine siendo previsible y se pierda un ritmo que si tenía. No todo podía ser bueno.

Brick

Siendo la ópera prima del director Rian Johnson, esta película estuvo nominada a numerosos premios ganando así el de mejor director revelación en Sitges o el premio que otorga el público en el festival de Sundance. Con galardones así, no se podía hacer otra cosa que verla y disfrutarla.

Brick es una película de cine negro normal y corriente. Rian no hace nada más que coger un film de gángsters y asesinatos y montarlo todo en un instituto. Con esto no le quito mérito, ni mucho menos. La grandeza de ambientar historias en institutos es lo fácil que es encasillar los personajes en prototipos típicos y estándar. Aunque parezca una crítica, en este caso es un gran favor. Nos ayuda a seguir la trama y la linealidad evolutiva de los personajes. Además, llamándolos por un apodo explicativo, the Pin, the Brain; consigue un ejercicio mnemotécnico esencial para una trama de diversas subtramas; y es hacernos recordar mejor el papel que cada uno de los personajes ejerce en la misma. Y digo grandeza en el punto anterior, porque Rian lo juega muy bien en su primera obra; que muchos directores fallan de principio a fin.

El porque de la película viene de la obsesión que el director desarrolló por el escritor, Dashiel Hammett, a raíz de una entrevista que dieron los hermanos Coen donde hablaban de las novelas detectivescas de éste. Nada más acabar sus estudios de cinematografía escribió el guión de Brick y se pasó 6 años entregándolo en productoras sin éxito. Era demasiado especial para el comienzo de cualquier director. Gracias a Dios, la escasez de medios y recursos; él siempre ha dicho que rodó la película con el dinero de sus amigos y familiares; le hizo poseedor absoluto de las decisiones que justifican Brick como una futura película de culto en el género Indie americano. A pesar de las técnicas de estar por casa que utilizan en la misma, se obtiene así un producto original, real y verosímil. 100% necesario.

Con todo, no he explicado la trama de la película todavía. El caso es que Brendan Frye (un magnífico Joseph Gordon-Levitt) es un estudiante de un instituto de California (el San Clemente, donde el mismo Rian Johnson estudió aunque siempre haya dicho que no es una obra autobiográfica) que se mantiene alejado de las élites sociales de su entorno que trapichean con temas peliagudos hasta que su exnovia vuelve a su vida pidiéndole ayuda. A partir de ahí se enfrascará en una odisea para averiguar la verdad sobre el misterioso asesinato de Emily (Emilie de Ravin) y su venganza. A través de esta aventura se nos presentarán una serie de personajes a cual más dispar. Su amigo, que le ayudará con la información que necesita, The Brain (Matt O’Leary), la niña de papá Laura (Nora Zehetner), Tug, el tío violento por excelencia (Noah Fleiss), Dode el drogata (Noah Segan) y The Pin, el capo de la operación (Lukas Haas).

Ante este reparto, impresionante para tratarse de la primera obra de un director novel, podemos apreciar y entender el porque de la calidad interpretativa que rezuma cada uno de los planos que completan la película.

Terriblemente surrealista, en un plano estético impecable; la trama no tiene goteras. Se plantea, se desarrolla y finaliza sin problemas. No hay pérdidas de información. A excepción de algunas actitudes o algunas relaciones entre personajes, que se dan por descontado quizá demasiado pronto. Aún así, la mayor virtud de la película, el campo visual; otorga una ventaja extrema por encima de estos deslices. Otra posible desventaja es que estos actores son algo maduritos para hacer de teenagers de instituto. Se le perdona porque el presupuesto era muy limitado y consiguió un elenco sin igual. Eso si, Noah Zehetner no sabe desenvolverse a lo femme-fatale; parece una muñeca vacía en vez de una diva distante. Por lo demás, perfecta. INDISPENSABLE.

Fright Night

Noche de miedo, 1985;  Tom Holland (más conocido por ser el creador de El muñeco diabólico) intentaba darle más vida a un personaje de terror de culto, el vampiro. Esta película es un objeto de colección al más puro estilo de Un hombre lobo americano en Londres, pero en mi opinión; mucho mejor. ¿Por qué? El ritmo de la misma es adictivo; no tiene altibajos. Es una constante excitación, una tensión sin fin desde el principio y contiene unos toques de humor totalmente acertados.

Podemos ver dos partes muy claras que dividen la película. En la primera, se presenta a Charlie Brewster (William Ragsdale), típico chico normal y corriente que tiene una predilección por un programa de televisión de terror totalmente arcaico a manos de una vieja gloria, Peter Vincent (Roddy McDowall), súper famoso Intrépido CazaVampiros; ciertamente el mejor personaje de la cinta. Cuando Charlie descubre que su nuevo vecino es un vampiro, intentará convencer a su novia y a Peter de que le ayuden a desenmascararlo. Totalmente desternillante.

En la segunda parte, podemos ver el tira y afloja entre Charlie y Jerry (Chris Sarandon, nuestro príncipe de La princesa prometida) donde Jerry, el monstruo en cuestión; intentará deshacerse de Charlie y de sus amigos.

El atractivo de esta película dio un énfasis al mito vampírico. Es fácil saber porqué. Tom utiliza todas las viejas historias sobre los vampiros readaptándolas al mundo moderno, de los 80; que tan bien nos viene siempre. Dando un toque de humor real a la trama y sus giros, aunque manteniendo el respeto por el miedo que infunde el malvado. Una gran película de serie B que nos recuerda lo aterradores que pueden ser estos personajes, misteriosos. No sabemos su origen, no se explica su pasado; así que nos hace imaginarlo como una figura terriblemente maléfica. Es sensual, provocador y cada vez que aparece ante nosotros se masca el peligro.

Respecto al tema que nos ocupa, podemos disfrutar de varias transformaciones que son dignas de ser catalogadas como obras de arte. Un caballero elegante que se transforma en bestia entre otras, gran labor de efectos especiales teniendo en la cuenta la época y el género que nos ocupa.

Una película terriblemente divertida, entretenida y tensada a la perfección. Un must para todos los amantes del cine de terror. Más obligación aún si se ama la figura del vampiro, como yo.

IMPRESCINDIBLE por su banda sonora, sus guiños a clásicos del cine, películas y actores; por Peter Vincent y el mejor príncipe malvado que ha existido nunca, Jerry. Pero sobretodo, por un guión excepcional que no tiene puntos flojos aparentes; algo tan difícil de encontrar ahora mismo.

Qué terrible que el joven público se esté perdiendo esta maravilla.

The Lady Vanishes

Alarma en el expreso de Hitchcock es una película de 1938 escrita por Sidney Gilliat y Frank Launder, está basada en la novela “The Wheel Spins” de Ethel Lina White.

En ella tenemos una historia que partiendo de un país ‘desconocido’ en Europa un grupo variopinto de personajes viajan en tren hasta Londres. La película arranca con la protagonista, Iris (la guapísima Margaret Lockwood); conociendo a su vecina del hotel, una tal Miss Froy; institutriz y profesora de música quejándose del jaleo que el cliente de la habitación de arriba está haciendo con su música. Después de un rifi rafe entre Iris y el muchacho, Gilbert (un jovencísimo Michael Redgrave, padre de Vanessa y Lynn); todos emprenden el viaje en tren que les llevará por unos pueblos perdidos a la par que a través de la aventura más misteriosa. En mitad de esta ruta, la anciana Miss Froy desaparece mientras Iris descansa debido al golpe que se ha dado en la cabeza. Cuando ésta despierta, ve que la señora no está y no hay rastro de ella. Y que además, ninguno de los pasajeros que hay quiere ayudarla; sino que tratan de hacerla pasar por loca.

Esta es una de las películas más satisfactorias del genio en su primera etapa de cine británico. Con un presupuesto muy bajo, se ofrece un perfecto dominio del suspense con toques de ligera comedia y su humor típico hitchcockniano, en ésta; incluso con tintes sexuales.

Se añade al elenco, un grupo de secundarios sin parangón. Empezando en la pareja de amigos fervientes fans del cricket hasta la extraña pareja infiel; todos ofrecen unas interpretaciones sublimes. Gracias a ellas, se rascaron la cabeza los mandamases de Hollywood para llevarse de Europa a nuestro director del cine negro.

¿Qué más podemos decir de esta película? Es una muestra de lo mucho que se puede conseguir con poco. Una historia sencilla que luego se va enmarañando en un argumento casi inexplicable pero cuyo éxito reside básicamente en el tratamiento que el director le da a la imagen y a todo el aspecto visual. Con unos diálogos muy elaborados a los que Hitchcock ya tenía acostumbrados a sus fans, sobretodo a Truffaut; es la delicia de cualquier espectador.

Decir que es IMPRESCINDIBLE es algo que en realidad todos los que la hayan visto sabrán. Es un arte de principio a fin.

The Box

Esta película ha significado la vuelta al cine de Richard Kelly. Aunque sus anteriores trabajo no han conseguido llenar tanto como Donnie Darko, en esta entrega veremos su identidad de nuevo.

La historia comienza cuando un matrimonio (Cameron Díaz y James Marsden) recibe la extraña oferta de apretar el botón de una caja; a cambio recibirán 1 millón de dólares pero el precio a pagar es que morirá una persona que ellos no conocerán. Ante tal extraño ofrecimiento, la pareja debate sobre si deben hacerlo o no.

Este argumento no es invención suya 100% sino que es la adaptación de un relato corto de 1970 de Richard Matheson (Button, Button). Este relato ya ha visto muchas adaptaciones, como el capítulo de The Twilight Zone. Otras obras de Richard Matheson han sido llevadas al cine también; la archiconocida Soy Leyenda o la maravillosa El increíble hombre menguante.

Si bien se ha ido perdiendo un poco la esencia del mismo; Richard Kelly decide mantener algunas cosas para volver a disfrutar de la magia del cuento. Las diferencias que podemos observar son la manera en que el director inventa un trasfondo y un contexto nuevos para dar sentido a las palabras de Button, Button. Se produce un cambio de escenario también, en el texto Nueva York y en la película, Virginia de los años 70 en las instalaciones de la NASA. Gracias a este cambio, se logra una mejor atmósfera para dar lugar a la decisión del matrimonio sobre si se debe pulsar o no el botón. Acto seguido de la decisión en sí misma, se produce la tremenda conspiración de que hay personas que persiguen a la pareja para enseñarles su error.

El dilema moral y social que la decisión conlleva, lleva a los espectadores a la propia incomprensión sobre las consecuencias de un acto que puede parecer ser sencillo a primera vista, y con el que podemos empatizar.

La labor de los actores es pulcra; a mi modo de ver totalmente satisfactoria; destacando en 100 a 1 a Frank Langella. Si bien no es suficiente para el cómputo total de la película, que no pasa de ser RECOMENDABLE para aquellos que hayan leído el texto o se sientan interesados por él; ya que es una comparativa fiel amén de los finales, algo sorprendentes.

Dark Corners

Dark Corners o Laberinto Siniestro o Esquinas Oscuras es una película que nos presenta a Thora Birch en un papel doble, muy logrados ambos. La trama se basa en Susan Hamilton (Thora), una chica con una vida normal, más bien muy acomodada; que vive apaciblemente hasta que empieza a sufrir unas terribles pesadillas en las que se ve llevando una vida completamente diferente, mucho más lúgubre. Karen Clarke (Thora también) es la otra cara de la moneda, la identidad morena; que reside en un mundo tenebroso y perturbador, rodeada de gente extraña y algo siniestra; donde además, trabaja como embalsamadora. Ambas mujeres no tienen nada que ver excepto su nexo de unión, que es que ambas están siendo amenazadas por la presencia de un psicópata. Susan cree que Karen es su alter ego en los sueños que padece y Karen, a su vez; cree que Susan es su sueño de una vida mejor. ¿Cuál es la real?

La película nos mete en el mundo de las pesadillas, un laberinto de angustia que nos enseña dos mundos diferentes. El mundo de Karen es terriblemente tétrico y refleja la sensación que producen los sueños que Susan tiene, un desasosiego total. La fotografía de Dark Corners es excepcional, por el mundo de Karen; llena de belleza la película. Aunque sea una belleza cínica y oscura. Acompaña una banda sonora perfecta para el aire y el ambiente de la misma.

Las dos protagonistas, aunque protagonizadas por la misma actriz; son totalmente distintas, no sólo por el estilismo de los dos personajes sino también por su psicología.

Una historia de surrealismo y realidad a la vez; donde se suceden violentos asesinatos, agresiones y misterios sin resolver. Compleja y confusa, parece dirigida por David Lynch; es una historia para pensar. Tiene un final puramente abierto; al estilo de: “que cada uno piense lo que quiera. Yo recomiendo que aquel que la vea, tenga el día para ello; porque sino, es una mezcolanza de ideas difusa que te deja un sabor de boca extraño. Mi opinión es que es muy RECOMENDABLE, ya que es una película de terror diferente, de otro estilo más psicológico; donde el fin es confundir y perturbar al público más que explicar una historia que está pasando.